Estrés

La ira en los niños

Las emociones forman parte de nuestra vida.  La alegría, la pena, la frustración, el miedo, la ira… Algunas agradables y otras desagradables, pero normalmente, las personas identifican la causa y ponen remedio si éstas son negativas. El problema surge cuando no sabemos qué es lo que provoca ese sentimiento negativo. Esto sucede muy habitualmente en los niños. ¿Qué hacer cuando los niños tienen ataque de ira?

Cuando un niño siente ira, suele ser porque hay algún deseo que no ha podido realizar o porque alguien le ha dicho o hecho algo que no le ha gustado. Cuando el niño siente ira pasa un mal rato. No sabe qué es lo que le ocurre y la única forma que tiene para expresarlo es mediante rabietas o berrinches, insultar, pegar o romper cosas.

¿Qué debemos hacer los padres en estos casos? Recomiendo dos métodos a seguir:

Método 1: Utilizar flores de Bach.

Mucha gente piensa que las flores de Bach son placebo o no son efectivas. Un placebo es una sustancia de la que no se conocen exactamente sus propiedades terapeúticas, pero que producen efectos beneficiosos en el organismo porque la persona está convencida de que funciona. Sin embargo, los niños no tienen conocimiento sobre lo que es un placebo y las flores de Bach funcionan estupendamente al igual que en nuestras mascotas, que, por supuesto tampoco tienen idea de ello.

Además, puedes usarlas siempre que quieras y no tienen efectos secundarios.

Entonces, ¿por qué no probar? Además, hay páginas que te fabrican la fórmula a medida para la ira de tu hijo. Yo recomiendo encarecidamente combinar las flores de Bach con los siguientes pasos. Así, en muy poco tiempo, verás cómo se produce el cambio de actitud en tu hijo.

Método 2: Autocontrol de la ira en 5 pasos.

  1. Mantén la calma. Si gritas, insultas o zarandeas a tu hijo, el efecto que conseguirás es aumentar aún más su enfado. Respira hondo y cuenta hasta 10.
  2. Enséñale a reconocer la ira. Esta emoción tiene dos componentes:
  3. Uno interno, en el que aumenta el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la respiración se acelera, también aumenta la tensión muscular y se produce calor o sudor
  4. Y otro externo, que es el que provoca los berrinches o rabietas.
  5. Habla con tu hijo. Pregúntale qué es lo que ha hecho que se enfade.
  6. Proponle a tu hijo una actividad como salir a pasear, dibujar.
  7. Cuando se sienta mejor, hablar para encontrar una solución y actuar de forma diferente la próxima vez que se sienta enfadado.

Con estos dos métodos, el éxito está asegurado. Ah, y recuerda que educar a un hijo requiere un trabajo constante por parte de los padres. Por eso es necesario que tengamos paciencia y que entendamos que educar a un hijo es una carrera de fondo y nunca hay días de descanso en ello.

¡Ánimo y prueba! ¡Lo conseguirás!

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